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Cómo lavar una faja colombiana sin que pierda compresión

Faja MeliBelt doblada sobre una mesa de madera, con su tela y sus broches a la vista

En casi todas las casas de Estados Unidos hay lavadora y secadora, o una lavandería a dos cuadras, y es tentador echar la faja con el resto de la ropa. Ese es el camino más corto para que deje de apretar. Lo que le da la compresión a una faja es un tejido elástico que se estropea con el calor, y la secadora es calor puro. Aquí tienes una rutina sencilla para lavarla, secarla y guardarla, y qué hacer el día que empiece a quedarte floja.

Por qué la secadora es el peor enemigo de tu faja

Las fajas MeliBelt son de powernet, un tejido con fibras elásticas tipo spandex o elastano. Esas fibras son las que te sostienen, y el calor las debilita hasta que dejan de recuperar su forma. Por fuera la prenda puede verse igual, pero ya no comprime lo mismo, y eso no tiene arreglo.

Por eso la regla que más importa en esta guía es corta: la faja no entra en la secadora, ni en ciclo caliente ni en «low heat». Tampoco en la de la lavandería.

No
Agua fría Agua caliente o ciclo «hot»
Jabón neutro o detergente para ropa delicada Cloro, blanqueador o quitamanchas fuertes
Bolsa de malla si usas lavadora Suavizante líquido o en hojas
Broches y zipper cerrados al lavar Secadora, plancha o calefacción
Secar extendida, a la sombra Retorcerla para escurrirla

Lavado a mano: la opción que más la cuida

No toma más de unos minutos y es lo que mejor conserva la compresión:

  1. Cierra los broches y el zipper, si tiene. Abiertos se enganchan en la tela y la rasgan.
  2. Llena el lavamanos o un recipiente con agua fría y disuelve un poco de jabón neutro.
  3. Mete la faja y apriétala con las manos varias veces, sin frotar con fuerza ni usar cepillo. Insiste un poco más en la tela interior, que es la que recoge el sudor.
  4. Enjuágala con agua limpia hasta que deje de salir espuma.
  5. Para sacarle el agua, enróllala dentro de una toalla y presiona. Nunca la retuerzas: las costuras y los broches se deforman.

Si la lavas en lavadora

A mano es mejor, pero si en tu semana no hay tiempo, la lavadora se puede usar con cuidado:

  • Mete la faja, con los broches cerrados, dentro de una bolsa de malla para ropa delicada.
  • Elige el ciclo más suave que tenga tu máquina, el que diga «delicate» o «hand wash», con agua fría y centrifugado bajo.
  • No la mezcles con jeans, toallas ni prendas con velcro o cierres metálicos.
  • En las lavadoras de carga superior con agitador en el centro, la ropa se retuerce más: ahí la bolsa es imprescindible.
  • Sácala en cuanto termine el ciclo, sin dejarla húmeda y apretada dentro del tambor.

Secado: al aire y sin prisas

Tiéndela extendida sobre un tendedero o una superficie plana, en un lugar con buena ventilación. Nada de colgarla al sol fuerte del mediodía, que en Florida o Texas reseca el elástico casi como una secadora, ni de ponerla encima de la calefacción en invierno. Si vives en un clima húmedo va a tardar más en secarse: tenlo en cuenta para no quedarte sin faja limpia a la mañana siguiente.

Cada cuánto lavarla y por qué conviene tener dos

Una faja post-quirúrgica se lleva muchas horas pegada a la piel, así que se lava a menudo: tras cada uso o cada dos, según el calor que haga y cuánto sudes. El sudor y la grasa de la piel también desgastan la fibra si se quedan días en la tela.

La forma práctica de lavar seguido sin quedarte sin faja es tener dos del mismo stage y alternarlas. Mientras una se seca, llevas la otra, y cada prenda descansa entre un uso y otro. Para la stage 1 tienes la 8020 con brasier y la 8026 sin brasier, a US$169.99; las de stage 2 y 3 están juntas en fajas post-quirúrgicas.

Ponértela y quitártela sin forzarla

Muchas fajas se rompen al ponérselas, no al lavarlas. Abróchala empezando por abajo y fila por fila, sin jalar la tela hacia un solo lado. Si para cerrarla tienes que estirarla con fuerza, lo más probable es que la talla sea pequeña o que todavía estés muy inflamada, y conviene revisar tus medidas en la guía de tallas. Para quitártela, desabróchala completa en vez de bajarla a tirones.

Guardarla entre usos

Solo cuando esté seca del todo, porque guardada húmeda termina oliendo mal. Dóblala o enróllala sin apretar, en el clóset o en una gaveta con aire, y no la dejes debajo de ropa pesada durante semanas, porque el pliegue termina marcándose en el tejido.

Cuando empieza a quedarte floja

Que la faja se afloje durante la recuperación no siempre es desgaste: muchas veces es que bajaste de volumen, y eso es buena señal. Primero pasa a la fila de broches siguiente. Si ya la cierras en la última y sigue holgada, te toca una talla menos o el siguiente stage, como explicamos en faja stage 1, 2 y 3.

Ten presente que por higiene solo se cambian prendas sin usar, así que una faja que ya usaste y se te quedó grande no entra en la política de cambios. Lo que sí puedes hacer es medirte de nuevo y pedir la talla que te toca ahora. Y si la tela está rota, ya no recupera la forma o el color cambió por un lavado con cloro, reemplázala: una faja que no comprime no está haciendo su trabajo.

Preguntas frecuentes

¿Y si la seco en la secadora con calor bajo?

Tampoco. Aunque sea poco, es calor sostenido durante muchos minutos, y el elástico lo resiente igual. Tiéndela al aire aunque tarde más.

¿Sirve el ciclo «hand wash» de mi lavadora?

Es la mejor opción si vas a usar lavadora, siempre con agua fría, centrifugado bajo y la faja dentro de una bolsa de malla con los broches cerrados.

¿Qué jabón uso?

Un jabón neutro o un detergente para ropa delicada, en poca cantidad. Evita el cloro, los blanqueadores y el suavizante, que recubre la fibra y le resta firmeza.

¿Puedo llevarla a la lavandería?

Solo si la lavas tú en ciclo delicado y agua fría, y te la llevas a casa para secarla al aire. Nunca la metas en las secadoras de la lavandería.

¿Por qué huele aunque la lave?

Casi siempre es porque se guardó sin estar seca del todo o porque se lavó poco. Lávala más seguido, enjuágala bien y déjala secar completa antes de guardarla.

Se me quedó floja, ¿la puedo cambiar?

Si ya la usaste, no, porque por higiene solo se cambian prendas sin usar. Prueba la siguiente fila de broches y, si no alcanza, mídete de nuevo y pide la talla o el stage que te toca.

¿Te toca otra talla o el siguiente stage?

Mídete de nuevo con la guía de tallas y elige la prenda para el momento en el que estás.

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